PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
MANIFIESTO FUNDACIONAL
DIEZ PRINCIPIOS PARA UN NUEVO MOVIMIENTO
PREÁMBULO
Somos mujeres y hombres que creemos que la política puede volver a ser una herramienta de transformación colectiva.
No queremos repetir las viejas formas de hacer política basadas en el caudillismo, la delegación permanente, el centralismo, la burocracia o la obediencia.
Queremos experimentar una nueva forma de organización política: democrática, participativa, territorial, autónoma, progresista, latinoamericana y antiimperialista.
No pretendemos comenzar con una estructura rígida.
Queremos comenzar con un piloto: una experiencia política viva, capaz de aprender, corregirse y crecer desde las comunidades.
Nuestra inspiración está en la historia de las comunidades, en las luchas populares, en la tradición comunera, en el campesinado, en los pueblos originarios, en los trabajadores, en las organizaciones sociales y en todas aquellas formas de cooperación mediante las cuales los seres humanos han aprendido a sobrevivir y construir juntos.
Creemos que organizarse es una forma de recuperar el poder.
Estos son nuestros diez principios.
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1. LA DEMOCRACIA DIRECTA ES NUESTRO PUNTO DE PARTIDA
La democracia no puede reducirse a votar cada cuatro años.
Quien participa debe poder decidir.
Defendemos una democracia directa, participativa y deliberativa, donde las personas puedan intervenir en las decisiones que afectan su vida, su territorio y su comunidad.
La representación política debe estar sometida al control de quienes representan.
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2. EL PODER SE EJERCE COLECTIVAMENTE
No construiremos una organización alrededor de un caudillo.
El liderazgo es una responsabilidad, no una propiedad.
La dirección será colectiva, plural, rotativa y responsable ante la Asamblea.
Reconocemos el liderazgo individual, pero rechazamos la concentración permanente del poder.
Queremos formar dirigentes capaces de conducir, pero también comunidades capaces de decidir.
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3. SOMOS UNA ASAMBLEA PERMANENTE
La organización política no termina cuando termina una elección.
Somos Asamblea Permanente.
Nos reunimos para deliberar, decidir, organizarnos, apoyarnos, resolver problemas, defender nuestros derechos y construir propuestas.
La Asamblea será nuestro principal instrumento de democracia.
La política vuelve a ser una práctica cotidiana de la comunidad.
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4. CADA PERSONA CUENTA
Somos un número porque cada uno cuenta.
Entendemos el número no como una simple cantidad, sino como la expresión de una comunidad en la que cada persona tiene un lugar, una capacidad y una responsabilidad.
Rescatamos el principio:
“De cada cual según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades.”
Cada integrante responde por sus actos, participa en las decisiones y contribuye según sus posibilidades.
No queremos masas obedientes.
Queremos ciudadanos conscientes.
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5. NOS ORGANIZAMOS PARA CUIDARNOS Y DEFENDERNOS
La organización nace también de una necesidad elemental:
nadie está completamente seguro solo.
Nos reunimos para apoyarnos, proteger nuestros derechos y enfrentar colectivamente aquello que individualmente nos supera.
Nuestra seguridad es individual y colectiva.
Cuidar al otro es también una forma de cuidarnos nosotros mismos.
Somos comunidad, familia, barrio, campesinado, pueblo, sindicato, colectivo y territorio.
La cooperación es una de las grandes capacidades evolutivas de la humanidad.
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6. EL TERRITORIO ES EL PRIMER ESPACIO DEL PODER
La transformación política comienza donde vivimos.
Defendemos la autonomía territorial, geográfica y espacial.
La democracia debe construirse desde los lugares concretos donde las personas desarrollan su vida:
la persona → la casa → la familia → la escuela → el edificio o conjunto → el barrio → la JAC → la comuna → la JAL → el municipio → el departamento → la región → la nación.
Cada territorio debe tener capacidad de deliberar, decidir y organizarse sobre aquello que directamente le afecta.
El poder debe subir desde abajo, no caer desde arriba.
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7. CONSTRUIMOS UNA REVOLUCIÓN COGNITIVA
No basta con cambiar gobiernos si continuamos pensando la política de la misma manera.
Necesitamos transformar nuestra cultura política.
Pasar:
de la obediencia a la participación;
del caudillismo al liderazgo colectivo;
del centralismo a la autonomía;
de la delegación a la democracia directa;
de la competencia permanente a la cooperación;
de la manipulación a la conciencia.
La transformación política comienza también en nuestra manera de pensar.
Cambiar el mundo exige aprender a pensarlo de otra manera.
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8. SOMOS LATINOAMERICANOS Y ANTIIMPERIALISTAS
Reconocemos que nuestros pueblos comparten una historia de colonización, dependencia, desigualdad y resistencia.
Defendemos la soberanía de los pueblos latinoamericanos y su derecho a construir sus propios caminos políticos, económicos, culturales y sociales.
Somos internacionalistas porque reconocemos la dignidad de todos los pueblos.
Y somos antiimperialistas porque rechazamos toda forma de dominación política, económica, militar o cultural que someta la soberanía de nuestros pueblos.
Latinoamérica debe poder decidir su propio destino.
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9. LA POLÍTICA DEBE SERVIR A LA VIDA
No queremos conquistar el poder por el poder.
Queremos transformar las condiciones concretas de existencia de las personas.
La política debe ocuparse de aquello que determina nuestra vida cotidiana:
vivienda, salud, educación, trabajo, seguridad, alimentación, ambiente, movilidad, cultura, espacio público, participación y dignidad.
La economía debe estar al servicio de la sociedad y no la sociedad al servicio de la economía.
El desarrollo debe medirse también por la calidad de vida, la igualdad de oportunidades, la protección de la naturaleza y la capacidad de las comunidades para decidir sobre su futuro.
El centro de la política debe ser la vida.
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10. NO QUEREMOS CREAR OTRO PARTIDO: QUEREMOS EXPERIMENTAR OTRA POLÍTICA
Nuestro propósito inicial no es construir inmediatamente una maquinaria electoral.
Queremos hacer un piloto político.
Experimentar.
Organizarnos.
Deliberar.m
Decidir.
Actuar.
Evaluar.
Corregir.
Volver a intentar.
Crecer.
Si nuestra experiencia demuestra que otra forma de hacer política es posible, podremos llevarla a otros territorios.
No queremos comenzar preguntándonos:
“¿Quién será el jefe?”
Queremos comenzar preguntándonos:
“¿Cómo podemos organizarnos para que todos podamos participar, decidir y asumir responsabilidades?”
Porque quizás el verdadero desafío de nuestro tiempo no sea crear un partido más.
Quizás sea mucho más ambicioso:
CREAR UNA NUEVA FORMA DE HACER POLÍTICA.
Una política que nazca de la comunidad.
Una política que suba desde los territorios.
Una política que distribuya el poder.
Una política que piense colectivamente.
Una política que cuide la vida.
Una política latinoamericana y soberana.
Una política donde cada persona cuente y donde nadie sea indispensable.
EL PODER NO SE HEREDA.
EL PODER NO SE DELEGA PARA SIEMPRE.
EL PODER SE CONSTRUYE COLECTIVAMENTE.
ASAMBLEA, AUTONOMÍA Y COOPERACIÓN.
DE ABAJO HACIA ARRIBA.
POR LA VIDA Y LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS.

Me identifico con la idea de crear un movimiento Latino que nos una desde México hasta La Patagonia.
ResponderBorrarUn territorio
Una moneda
Una nación