Con el programa mental es con lo que debemos luchar
CON EL PROGRAMA MENTAL ES CON LO QUE DEBEMOS LUCHAR
La recolección de dos millones de firmas parece un objetivo alcanzable. Sin embargo, obtener más de trece millones de votos para una transformación política de fondo representa un desafío mucho mayor.
Las campañas de desinformación, impulsadas por poderosos intereses nacionales e internacionales, junto con los altos niveles de desinformación y apatía política presentes en amplios sectores de la sociedad, dificultan la construcción de una mayoría social consciente y organizada.
A ello se suma un Congreso cuyo equilibrio político continúa siendo muy estrecho. En ese escenario, resulta difícil confiar en que el llamado "centro" incline la balanza hacia las reformas, pues las dinámicas tradicionales de negociación política y los intereses económicos siguen teniendo un peso determinante.
Desde mi perspectiva, este principio de realidad debe conducirnos a una reflexión estratégica. Quizá sea necesario aplazar el objetivo inmediato de una Asamblea Constituyente y concentrar los esfuerzos en una tarea de largo aliento: transformar la cultura política y fortalecer la conciencia ciudadana.
El psicoanálisis enseña que la adaptación psicológica no significa resignación frente a la realidad, sino la capacidad del yo para encontrar un equilibrio entre sus aspiraciones y las condiciones del mundo exterior. Esa idea puede trasladarse al terreno político. Antes de cambiar las instituciones, debemos transformar las condiciones culturales y psicológicas que sostienen el orden existente.
Por eso, el programa debe convertirse en el verdadero campo de lucha.
No se trata únicamente de un programa de gobierno, sino de un programa permanente de formación ciudadana que permita enfrentar los obstáculos que impone una sociedad marcada por el individualismo, la competencia desmedida y la lógica del "sálvese quien pueda".
Hoy hacen falta muchas tareas fundamentales:
Capacitación política permanente.
Pedagogía democrática y participación ciudadana.
Desarrollo de la conciencia colectiva.
Fortalecimiento de la conciencia de clase.
Educación para la valentía cívica y la superación del miedo.
Espacios de formación ética y construcción de valores.
Recuperar el estudio de la historia y la filosofía como herramientas para comprender el presente.
Promover una ciudadanía crítica capaz de distinguir entre información, propaganda y manipulación.
Las transformaciones políticas duraderas no comienzan en las urnas; comienzan en la manera como las personas comprenden la realidad, interpretan su historia y participan en la vida pública.
Si la sociedad no cambia su forma de pensar, difícilmente cambiará sus instituciones.
Por eso considero que la prioridad no debe ser únicamente el trámite de una Constituyente, sino la construcción paciente de una conciencia colectiva capaz de sostener cualquier transformación futura.
La lucha, antes que jurídica o electoral, es una lucha cultural, educativa y mental.

La formación integral para la vida democrática requiere de personas que valoran al ser social en sus diferentes dimensiones económicas, laborales, políticas, culturales y sociales. El ser social implica el reconocimiento dd la vida colectiva y la convivencia en medio de la diversidad. La libertad y el ejercicio de los derechos humanos integrales individuales y colectivos, económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales
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