No seamos pingos!
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Por Ruben Fernando Morales Rey.
Pendejo, compadre Quintero… y eso que era el que menos lo parecía dentro de esa manada reeleccionista. Muy rápido aprendió las mañas de Gloria Flores para mentir. No mienta, usted tiene un respeto ganado; no lo bote a la basura.
¿Consulta del Pacto Histórico? Solo los partidos pueden hacer consultas, y el PH no es partido, según el CNE. No lo puede ser, no lo dejarán ser, y no lo será. El PH no tiene personería jurídica. Es un hueco, una estrategia o trampa electorera reeleccionista, diseñada para apropiarse de las listas al Senado y a la Cámara en las regiones. Lista cerrada, a bolígrafo o a dedo, para solo cuatro miembros cerrados y fundadores. ¿Ya le dieron sus cupos?
El pueblo colombiano no puede salir a consulta universal: ya pasó el término para solicitar consultas al CNE, y en octubre menos. ¿Nos cree pendejos? El PH es un cascarón que alberga tres partidos respetables, pero también uno —Colombia Humana— que ha sido castrado de su dignidad por alianzas con la extrema derecha y sus clanes. Gloria Flores, aliada de Juvenal Díaz Mateus y de Jhonatan Velázquez de Barrancabermeja, vende el país por avales; y Ferley, aliado de Lidian Toro, experto en robar avales en las regionales, ostenta un poder mal habido con la puñalada trapera del “Escarapelazo”. Miserable golpe de ese par.
Quintero, usted que se ve tan pilo y admirable, ¿cómo puede admitir estar al lado de estos dos personajes? Ellos engañan con una consulta falsa y con una “unión” que es justo lo que Bolívar repudió: una desunión egoísta. Son destructores del gran progresismo, traidores de Petro.
Pilas: “ensillaron el PH y no habían traído las bestias”. No caiga en la trampa, todavía está a tiempo de corregir, y eso es de valientes. Más bien lo invito a que apoye mi candidatura a la Alcaldía de Bucaramanga en las atípicas: esa sí será una verdadera consulta nacional, un pulso entre David y Goliat, en un territorio tradicionalmente de la ultraderecha, pero también tierra libertaria comunera.
De paso, cuéntenos, Quintero, cómo pudo derrotar al uribismo en su propia guarida: Antioquia y Medellín. Mucho berraco. Perdón lo de “pendejo”, pero no sea pingo de dejarse engañar por esa falsa gloria, novia de flores negras, propias para el funeral del progresismo comunero.

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