Lo de Armando Benedetti como "primer ministro" no es para rasgarse las vestiduras
Por Ruben Fernando Morales Rey Bucaramanga 25 de febrero 2025
La derecha ha convertido el nombramiento de Armando Benedetti en un caballo de batalla contra Petro. Pero, ¿realmente es algo tan escandaloso? En los regímenes parlamentarios, que Colombia no tiene, es normal que el gobierno dependa de coaliciones para funcionar. Y en un sistema presidencialista como el nuestro, donde el presidente concentra un poder casi monárquico, la relación con el Congreso exige pragmatismo. En política, como en la vida, a veces hay que "comer sapos".
En Alemania, por ejemplo, el partido de derecha que ganó las elecciones debe formar gobierno con socialistas o moderados, porque sin alianzas no puede gobernar ni confirmar a su primer ministro. Así es la política: se basa en acuerdos, en negociar con otros sectores para lograr estabilidad. Entonces, ¿por qué tanto escándalo en Colombia?
El gobierno necesita aliados, y eso implica pactar con fuerzas políticas diversas. ¿Acaso no es lo mismo que ha hecho el uribismo? Álvaro Uribe también se tragó sus propios sapos cuando reclutó a miles de exguerrilleros o paramilitares para su proyecto político. ¿O esos "torcidos" no cuentan? Ahí está el doble rasero: lo que es válido para unos, se convierte en traición para otros.
La política, al igual que la guerra, requiere alianzas, incluso con quienes no gustan. No se trata de hacer pactos con el diablo al estilo de Rodolfo Hernández (Q.E.P.D.), que decía que haría alianzas con la Virgen o con prostitutas. Pero tampoco se puede gobernar con medallitas y buenas intenciones.
Frente a un Congreso podrido, la estrategia no es "mimarlos", sino vacunarlos para que no contagien su rabia. El verdadero peligro no es Benedetti, sino que el Congreso termine arrastrándolo a los mismos sótanos oscuros donde han caído tantos antes que él. Amanecerá y veremos.
RUBÉN FERNANDO MORALES REY (Piedra de frente, no a escondidas)

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